Holocausto TV

Llegó la fecha, la hecatombe, el peor de los presagios por fin se ha cumplido; ni Maussán pudo haber imaginado en sus retorcidas teorías de conspiración extraterrestre esta magnitud apocalíptica; llegó la hora y las bajas serán por miles, si no por millones. El gobierno, como nunca antes, ha destinado presupuestos millonarios para informar a la población el hecho inminente e inaplazable; las televisiones analógicas dejarán de recibir señal y serán devueltas de golpe a la era del oscurantismo, al medievo tecnológico.
No podía caer peor tragedia al  vapuleado pueblo mexicano, mira que desenchufarse de un día para otro de la caja idiota que por años ha mantenido la paz y la armonía. Si no fuera por la cajita, no habría el control que hoy se tiene sobre las creencias, lo bueno, lo malo, la justicia, la cultura -o incultura-, no estaríamos cortados por la misma tijera para actuar en ordas borreguezcas y tener los mismos mexicanos gustos: marcas, ropa, bebida, comida y hasta la creación de una teoría social sin precedentes que rebasa el descubrimiento del  genoma humano, en la que dependiendo el equipo de fútbol al que se siga, definirá las particularidades raciales, profesión, éxito, nivel socio económico y hasta preferencia sexual.
Hoy las luces de alarma se encienden; si es necesario cortarle al presupuesto de educación para regalar pantallas -por que hoy no se llaman televisiones, si no pantallas-, se hará, sin duda. Es mucho mas peligroso tener al pueblo off line que sin medicinas; no vaya siendo que al desconectarse del cerebro central la gente por fin se percate que fuera de la programación de lunes a domingo, la realidad se vive en un mundo post apocalíptico en dónde; a diario brotan ejecutados, robos multitudinarios, basureros ocultos debajo de lujosos edificios corporativos, líderes políticos que se postulan al poder una y otra vez, estrellas infantiles de televisión con 80 años y la mitad de ellos al aire, bombazos terroristas en zonas de lujo, ordas de mochileros centroamericanos pidiendo comida en cada semáforo, guarderías que se incendian, líderes petroleros, publicación mas vendida TV y Novelas; y entonces si,  es momento, nos ha cargado a todos el destino.
Demencial  cuidado y  preocupación para que todos tengan acceso nuevamente a la señal, no vaya siendo que nos quedemos sin la Rosa de Guadalupe, sin Sabadazo, sin ventaneando, sin Laura, sin miles de horas de infames comerciales seguidos al día, sin el dispendio bárbaro de nuestra democracia mediática y ¿si este oscurantismo digital nos fuera haciendo por error coger un libro? -Dios nos libre-.
Seriamente: El escenario es de un  surrealismo que no alcanzamos a dar cuenta de la magnitud y la importancia de mantener “enchufada” a la gente, de otra forma la miseria contrastaría cataclísmicamente con la opulencia e impunidad de otros, implocionaría como  hoyo negro, llevándose a los abismos toda materia a su paso; es un sueño, una pesadilla que pareciera a ratos real y a la que poco a poco nos acostumbramos, aceptamos, hacemos broma, meme y finalmente a formar parte de la central televisiva por la que se reciclan nuestras conciencias en favor del poder y la acumulación mórbida.